BANDSLAM: INSTRUCCIONES PARA FORMAR UNA BANDA DE ROCK

Una página de MySpace, fotos analógicas y un buen manager.

Estrenada en 2009 bajo la dirección de Todd Graff, Bandslam es una película para nerds de la música, quienes sabrán apreciar los guiños a grandes venues y artistas.

Will Burton (Gaelan Connell) es un adolescente que vive en un pequeño pueblo de EE.UU. donde el pasado familiar no deja de perseguirlo. Debido a esto, el joven deviene en un chico de bajo perfil que nunca se quita los auriculares y tiene a su madre como «amiga» más cercana. Por fortuna, esto comienza a cambiar cuando deben mudarse a New Jersey: nuevo colegio, nueva vida.

A través de los correos que, con mucho entusiasmo y frecuencia, le escribe a su ídolo David Bowie, nos vamos sumergiendo en sus típicos problemas adolescentes: el primer beso, las nuevas amistades y el sobrellevar la historia familiar. Todo con la música como protagonista.

“Ahora CBGB es solo una remera que usa Paris Hilton para sentirse cool”

Su encuentro con Charlotte (Alyson Michalka) lo llevará a ser el manager (y una suerte de productor) que la banda de esta necesita para presentarse en el concurso de bandas: Bandslam. El protagonista se embarca en la aventura de hacer que esta agrupación suene bien, cosa que no parece fácil si partimos de la base de que no cuentan con un baterista, sino con una pista en su reemplazo, y que su bajista se empeña en imitar a Flea de los Red Hot Chili Peppers. Faltan miembros y estilo propio, por lo que la tarea de Will será complicada.

Otra de las historias que se desarrollan es entre Will y Sa5m (Vanessa Hudgens) a través de un proyecto escolar, donde deben conocerse y hacer una presentación uno del otro. En este contexto, él la lleva a su lugar favorito —y el de miles de melómanos—: CBGB, la icónica disquería/bar club de New York, a la que describe como “el centro neurálgico de todo lo que importaba en la música en los últimos 40 años… Sin CBCG, Sex Pistols o The Clash no hubieran existido”.

Desafortunadamente, el local cerró por problemas económicos: «así que ahora CBGB es solo una remera que usa Paris Hilton para sentirse cool«, nos dice Will con algo de razón. A pesar de no estar abierto al público, se las arreglan para ingresar y tocar sus paredes llenas de flyers y graffitis avejentados que solo un fanático podría apreciar. Esta solo es una de las referencias que la película realiza a grandes artistas como Mick Jagger, Ramones, Patti Smith y The Velvet Underground, haciendo de la cinta una obra fresca y alejada de los clásicos productos para adolescentes.

I Can’t Go On, I’ll Go On (evocando, con esa estructura, a grupos como Clap Your Hands Say Yeah) es el nombre elegido para el grupo que, para lograr un sonido más completo, incorpora a los pocos músicos que quedan en la escuela. Una de las mejores escenas de la película, donde queda demostrado el talento del protagonista, consiste en la toma de instrumentos por cada uno de los músicos, todo bajo la dirección de Will. Primero la batería que da la base, luego el bajo que sigue la melodía, después la guitarra, el cello, el piano y los vientos. El ensamble suena muy bien y se ven finalmente a la altura de la competencia.

Elegir entre un concierto increíble o una cita ya pautada, superar la dicotomía de ser «popular» o no ser nadie, ensayos sin descanso y el primer amor son dilemas que sobrevuelan el film. Además, los interrogantes sobre si lograrán ganar el concurso o si David Bowie contestará alguna vez los mails de Will logran atrapar al espectador, dejándolo con ganas de quedarse en ese mundo e instrucciones para formar su propia banda.

 

SHARE
SEGUINOS