ALGUIEN QUE SOLÍA CONOCER: THE VERVE

Cayeron en las drogas, las peleas, los conflictos y el plagio: ¿qué fue de la vida de The Verve?

Década de los ‘90: la popularidad del grunge caía en picada y el britpop ganaba la pulseada como el nuevo género en boga. Blur y Oasis habían tenido ya sus primeros enfrentamientos cuando en 1997 una banda de Manchester dio vuelta el tablero con su sinfonía agridulce. En SPE nos preguntamos qué pasó con The Verve, otra de las conflictivas agrupaciones que nos dio la escena inglesa de fin de milenio, y hoy te traemos la respuesta.

La banda oriunda de Wigan, integrada por Richard Ashcroft (voz), Nick McCabe (guitarra), Simon Jones (bajo) y Peter Salisbury (batería), dio sus pasos iniciales en 1992 con el lanzamiento de su primer EP The Verve. Al año siguiente presentaron su álbum debut A Storm in Heaven (1993), basando sus composiciones en la psicodelia de los años ‘60 y el madchester onírico de los ‘80.

Luego de una gira tormentosa por Estados Unidos —donde hubo sobredosis y estadías en prisión— el grupo volvió a Inglaterra a grabar A Northern Soul (1995). Owen Morris (Oasis) fue el productor que tuvo que lidiar con el efervescente estado en que ingresaron al estudio, mientras que Ashcroft, deprimido y narcotizado por una ruptura amorosa, lideraba a unos Verve que pernoctaban en el estudio entre botellas de vodka y cocaína. Siendo una de las mejores semanas de su vida, McCabe declaró que este contexto lo hizo sentir “como solo la buena música, las drogas malas y las emociones mezcladas pueden hacerlo«. Como era de esperar, las duras sesiones dieron como resultado una obra llena de catarsis, estupefacientes y autodestrucción que llevó a la separación del grupo luego de tres meses del lanzamiento.

 

“ASHCROFT DIJO QUE BITTERSWEET SYMPHONY ERA LA MEJOR CANCIÓN QUE HABÍAN ESCRITO JAGGER Y RICHARDS DESDE ‘BROWN SUGAR’”

 

Al poco tiempo, Richard reunió al grupo sumando a Simon Tong en la guitarra y así comenzaron la grabación de lo que sería su obra maestra. Urban Hymns (1997) los consolidó entre los nombres fuertes del género y dio un buen número de canciones inolvidables. Producido por Chris Porter (Elton John, George Michael), fue un éxito comercial sin precedentes para la banda, convirtiéndose en el LP más vendido del año y el segundo mejor reseñado, solo por debajo de Ok Computer de Radiohead.

Con una estética decididamente britpop, temas como ‘Sonet’ y ‘The Rolling People’ definen por antonomasia el sonido de la época, mientras que ‘Drugs Don’t Work’ y ‘Lucky Man’ se convirtieron en verdaderos himnos urbanos. No obstante, el hit definitivo que más alegrías y controversias les generó fue el fantástico ‘Bittersweet Symphony’. Lanzada como single antes de la presentación del disco, la canción había tomado un sample de la versión orquestada de ‘The Last Time’ de los Rolling Stones.

El acuerdo original consistía en el uso de seis notas de la obra con un reparto 50-50% de las ganancias entre ambas bandas, pero Allen Klein, ex manager de los Stones, actuó legalmente para obtener el 100% de las mismas. Ashcroft, dolido, declaró que era la mejor canción que habían escrito Jagger y Richards desde ‘Brown Sugar’. Keith respondió con ironía que si The Verve componía una mejor canción todo el dinero sería suyo. Luego de tantos conflictos, adicciones y pleitos judiciales, se separaron en 1999.

Sin embargo, la tormentosa banda no pudo mantenerse dividida por mucho tiempo, ya que en 2007 decidieron olvidar sus diferencias y anunciaron su regreso. «Tuvimos mucho tiempo para pensar. Somos más viejos y más sabios«, reconoció McCabe al hablar de la reunificación con motivo de la publicación de su cuarto y último disco, Forth (2008).

Ajustando su música a los tiempos que corrían, The Verve creó un sólido álbum que suena como el lógico sucesor de Urban Hymns. Sí, es britpop, pero con la vuelta de tuerca de los 2000 y con ‘Love is Noise’ como emblema. Un LP escuchable aunque nada memorable, alabado por NME y menospreciado por Pitchfork. No obstante, la vuelta no duró mucho más, ya que luego de la gira en la que presentaron Forth Tong y McCabe dejaron de tratarse con Ashcroft, ya que consideraban que estaba usando la reunión como vehículo para encaminar su carrera en solitario. La versión del cantante indica que la separación se debió a los problemas de adicción de McCabe. Un dramón del que nunca tendremos respuesta definitiva.

¿Qué están haciendo hoy en día? Ashcroft continúa con una más que aceptable carrera solista, de modo que si usó el regreso de la banda para lanzarla, tomó una gran decisión. Por otro lado, McCabe se encuentra trabajando con su grupo Black Submarine. ¿Y qué ocurrió con Bittersweet Symphony? Finalmente, 22 años después, Jagger y Richards devolvieron los derechos de la canción a Ashcroft.

Posiblemente The Verve sea el grupo más inconsistente del britpop, ya que en sus peores momentos eran conflictivos, inestables y repetitivos, pero cuando daban lo mejor de sí mismos alcanzaban la excelencia, como bien lo mostraron en Urban Hymns. Un conjunto que supo darle su propio sabor a la década del ‘90; una banda que nació, vivió y murió como triunfó: agridulcemente.

SHARE
SEGUINOS

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *