ALGUIEN QUE SOLÍA CONOCER: THE HIVES

¿Qué pasó con la banda que se jactaba de dar los mejores shows y tener al mejor cantante de rock de su época?

A fines de los ‘90 y principios de los 2000 el mundo de las guitarras era dominado por un nu metal que empezaba a mostrar síntomas de agotamiento. En consecuencia, los sonidos más rockeros que proponían bandas anglosajonas y garageras como The Libertines y The Strokes fueron aceptados como el lavado de cara que necesitaba la escena musical. Sin embargo, la mayor bocanada de aire fresco vino desde Suecia. The Hives pisó fuerte con su mezcla de postpunk, rockabilly, agite y prolijidad, especialmente con Veni Vidi Vicious (2000) y su mega hit ‘Hate to Say I Told You So’. En SPE nos preguntamos qué fue de la vida del conjunto que supo ser el favorito del público en cuanto festival se presentara. Hoy, les traemos la respuesta.

Formada en 1993 por Pelle Almqvist (voz), su hermano Niklas (guitarra), Mikael Karlsson (guitarra), Christian Grahn (batería) y Mattias Bernvall (bajo) en la ciudad de Fagersta, The Hives surgió como un proyecto del ficticio personaje Randy Fitzsimmons. Al menos eso es lo que pregonan los cinco integrantes, declarando a Fitzsimmons como su ghost writer y autor principal de todas sus canciones, siendo la figura detrás de su éxito. Nadie ha visto nunca al personaje en cuestión y posiblemente no exista, pero si la historia de una banda inicia así, llama la atención.

El grupo comenzó a tomar relevancia en su país cuando firmó con la discográfica Burning Heart Records y presentaron su primer EP, el agresivo y ultra punk Oh Lord! When? How? (1995), cuya canción más larga dura 2:45 minutos. Dos años después presentaron su LP debut, Barely Legal, que en menos de media hora nos hace sentir en un show dentro del garage más recóndito de Estocolmo.

 

“ERAN MÁS PUNK QUE THE WHITE STRIPES, MÁS DETALLISTAS QUE THE LIBERTINES Y MENOS ENGREÍDOS QUE JET”

A partir de su creciente popularidad, el nuevo milenio los recibió con los brazos abiertos cuando lanzaron el álbum que los colocó en el foco de la escena mundial. Veni Vidi Vicious continuó la línea agresiva y furiosa de su predecesor, pero su atractivo radicó en una producción más cuidadosa, cuadrada y fresca de 12 canciones en tan solo media hora, tan geniales como similares entre sí. Rockabilly, garage y punk unidos dieron como resultado la energía que el rock guitarrero de la época necesitaba. ¿Su mayor hit? El poguero y genial ‘Hate to Say I Told You So’, que posicionó al LP entre los 100 mejores de la década para la Rolling Stone.

Musicalmente no proponían nada que no se hubiera escuchado antes y las influencias de los Ramones e Iggy Pop eran notables. Sonaban ajustados y precisos, y aunque las guitarras eran predecibles, se sentían revitalizantes. Eran más punk que The White Stripes, más detallistas que The Libertines y menos engreídos que Jet. Tenían la prolijidad del diseño escandinavo y la furia y agresividad de quien ha estado casi 10 años luchando por triunfar. La maquinaria sueca manufacturaba a ritmo acelerado y había llegado para quedarse.

Al éxito de Veni… le siguió Tyrannosaurus Hives (2004), un disco para el cual la banda se tomó cuatro años y consiguió extender su paleta sonora sumando teclados y samples al garage rock clásico. El fruto de esas adiciones fue una gran combinación de texturas pop con la agresividad punk que los consolidó.

 

“ERAN LOS FAVORITOS DE TODOS LOS FESTIVALES, COMO EN EL PEPSI MUSIC  Y EL PERSONAL FEST 2014, DANDO MEJORES SHOWS QUE LOS HEADLINERS””

The Black and White Album (2007) retoma la línea de los trabajos anteriores e implica un cambio en el tono del grupo. Sin tener que demostrarle nada a nadie, abandonaron su Fagersta natal para grabar en Mississippi con un conjunto estelar de productores: Pharrel Williams, Dennis Herring (Elvis Costello, Modest Mouse) y Jacknife Lee (U2, R.E.M.).

Con ese talento detrás de la consola, no es de sorprender que este trabajo suene tan minucioso y alineado como los trajes monocromáticos con los que se hicieron conocidos. ‘Tick Tick Boom’ fue la bomba que se encargó de hacerlos aún más famosos y convertirlos en los favoritos de todos los festivales en los que se aprecie un buen pogo —como en los Pepsi Music 2013 y Personal Fest 2014 de Argentina, donde dieron mejores shows que los headliners—.

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