SIG RAGGA EN LA CC KONEX: PROGRESAR MANTENIENDO LA ESENCIA

Un breve adelanto mientras el público sigue esperando la magia de Relatos de la Luna.

 La banda Sig Ragga dió un show en la Ciudad Cultural Konex (Buenos Aires, Argentina) el sabado 14 de Septiembre de 2019. La banda de reggae fusión, oriunda de Santa Fe (Provincia de Argentina), presentó su nuevo disco. 14 de Septiembre de 2019. Foto de: Lucas Mangi

En la tradición taoísta, el Yin y el Yang representan la dualidad de las cosas. Se las suele representar como dos fuerzas opuestas y complementarias que se encuentran en todos los entes y objetos del universo, por eso su imagen son dos mitades: una negra y la otra blanca, que dentro encierran al color opuesto. 



Lo primero que impactó cuando se abrió el telón en el auditorio del Konex, fue el cambio estético de Sig Ragga. Si bien sus rostros continúan pintados de blanco, sus atuendos mutaron a un ropaje de astronauta pseudo franciscano de color negro. A primera vista, esto generó una sensación de conflicto en el ojo del espectador, acostumbrado a las clásicas túnicas blancas que acompañaron a la banda durante años.



Este cambio en lo visual se empezó a vislumbrar en el videoclip de ‘Esperando la Magia’ —perteneciente a Relatos de la Luna (2019), su próximo álbum—, donde se los ve con sus nuevos atuendos pero a cara destapada. En el vivo, la banda apostó por unificar ambas esencias, dejando en claro que, si bien el grupo se embarca en un nuevo proceso, siguen conservando su otra mitad. 

“A mitad del show, un imprevisto con la Mac los obligó a tener que detenerse: “Un segundo, ya lo solucionamos”, fueron las únicas palabras que salieron de la boca de Gustavo Cortés en toda la noche”

Como es un clásico en sus conciertos, la primera en sonar fue ‘Orquesta en Descomposición’. El público, sentado en el auditorio del Konex, comenzaba a hacer retumbar el suelo con los pies al ritmo de la guitarra y los teclados. La segunda fue ‘Girasoles’, de La Promesa de Thamar (2016), donde algunos, tímidamente, se iban levantando de sus butacas.

Con ‘Infinito’, Gustavo ‘Tavo’ Cortés arengó a los presentes a que salten de sus asientos y vayan al pie del escenario. De repente, una estampida sacudió el piso flotante de la sala, y tanto el frente como los laterales se inundaron de gente.

Ya en clave de fiesta, el cantante, con un gesto de manos, comenzó a pedirle a sus seguidores que hagan palmas para acompañarlos en ‘Tamate’. Allí, el teatro se convirtió en una pista bailable, la cual mutaría en un clima de contemplación para ‘Arlequín’. Le siguieron ‘Pensando’ (donde no faltaron los performáticos bailes del músico), ‘Quise ser’ y ‘Continuidad’.

Si algo caracteriza a Sig Ragga es la amplia gama de atmósferas y capas sonoras que utilizan en sus composiciones, lo que los obliga a hacer uso de pistas en el vivo. A mitad del show, un imprevisto con su Mac los obligó a tener que detenerse: “Un segundo, ya lo solucionamos”, fueron las únicas palabras que salieron de la boca de Gustavo Cortés en toda la noche, casi como una ruptura obligada de su personaje para acercarle calma a su público. Mientras tanto, los seguidores coreaban “olé olé olé Ragga Ragga”, demostrando su aguante.

Luego de unos minutos, con cierre de telón de por medio y alguna que otra desconexión de los espectadores hacia sus celulares, volvieron con ‘Tocando el Cielo’ y ‘Escalera’, donde el líder dejó cantar el estribillo a los fans. Continuaron con ‘Esperando la Magia’, donde los presentes aplaudieron fervorosamente el “Iglesia y Estado nada tienen que ver, tendrán que caer”, y ‘Resistencia Indígena’.

Tras el momento político de la noche, la banda continuó con la progresiva ‘Un grito Impotente’ y ‘Puntilla If Kaffa’, con un Cortés oficiando cual misa en glosolalia —la técnica de articular palabras inventadas y una sintaxis alterada que tanto los caracteriza—. La última antes del bis fue ‘Matata’, donde el cantante se paseó por el escenario haciendo una sátira de un robot en clave de saludo militar.

El grupo se despidió y regresó al escenario con ‘Severino’, le siguió ‘Feliz’ y terminaron con ‘Chaplin’. A pesar de los contratiempos y dificultades que se les presentaron durante el show, Sig Ragga supo doblegar su suerte, logrando resolver con perspicacia y profesionalismo la situación. Al final, quedó clara la calidad de músicos que son y el compromiso que tienen con su público.