SIG RAGGA: “CON ESTE DISCO EXTENDIMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES”

Viajar a la luna para analizar la realidad en la Tierra. 

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La palabra «mutar», así como «mudar», proviene del latín mutare, cuya raíz indoeuropea expresa la idea de cambio. A lo largo de sus 22 años de carrera, Sig Ragga nunca le temió a mudar de piel. El cambio se expresa tanto en sus tres discos como en sus shows en vivo. Nunca uno es igual al otro. 

Hijos del surrealismo de Salvador Dalí, el cine de Andréi Tarkovsky, las melodías de los Beatles, los arreglos de Luis Alberto Spinetta y las guitarras de Bob Marley, la banda supo jugar y transmutar en sus influencias para sacarle el máximo provecho a sus obras. A tres años de La Promesa de Thamar (2016), los santafesinos; conformados por Gustavo ‘Tavo’ Cortés (voz y teclados), Ricardo ‘Pepo’ Cortés (batería), Nicolás González (guitarra) y  Juanjo Casals (bajo); se embarcaron en su cuarto disco, Relatos de la Luna (2019), donde pretenden, una vez más, romper con los cánones pre establecidos. 

SPE: ¿De dónde parte la idea de sacar el disco en tres partes?

Ricardo Cortés: En principio fue una idea de S-Music, nuestra discográfica. Cuando nos juntamos con ellos propusieron sacarlo en tres partes y nosotros coincidimos. Se dio una lectura que nos parecía adecuada en cuanto a cómo fueron cambiando los modos de consumir música. Era algo que nosotros veíamos en lo efímero que puede resultar un lanzamiento con la cantidad de información que hay; por más que el disco no fuera pensado para salir en tres partes, si no que se concibió como un larga duración.

SPE: En esta primera parte del álbum, las letras reflejan el contexto social que atravesó Argentina en estos tres últimos años. ¿Cómo los condiciona este contexto?

RC: Las letras las escribe Tavo y las va consultando con nosotros. Yo creo que, como el proceso creativo de este disco se dio en el transcurso de este último gobierno, hubo cosas que repercutieron inexorablemente en nosotros y Tavo supo plasmarlas bien. Ese eco no se siente solo en lo personal o lo musical, sino también en los shows. Hay mucha gente que no puede ir a vernos, o alumnos que se te bajan porque no llegan a fin de mes. Son cosas que te ponen muy mal, te generan mucha impotencia. Toda esa situación va a estar presente en los temas que van a seguir saliendo. 

“Nos vamos pintando a nosotros mismos de acuerdo a la circunstancia. Nos cuesta subir al escenario siendo Sig Ragga sin estar intervenidos”

SPE: ¿Y en cuanto a la música?

RC: En cuanto a la música, experimentamos con nuevos sonidos. Algunos con un tono más fantástico, como si te dijera de una película de Disney. Los temas que vienen van a diferir mucho, por eso creo que se va a potenciar cuando se escuche entero. Nos dimos mucha libertad para experimentar. Con este disco extendimos nuestros propios límites.

SPE: ¿Sacarse el maquillaje tiene que ver con dar la cara en este contexto social?

RC: Casualmente, no. De hecho, el maquillaje para esta última gira está en niveles mucho más exagerados. Lo de sacarnos el maquillaje tuvo que ver con lo que buscamos en la caracterización del video de ‘Esperando la Magia’. La idea era una caracterización cercana a actores antiguos, al estilo de Buster Keaton o Charles Chaplin. Quizás se nos ve a nosotros, pero no somos nosotros, no deja de ser un personaje. Nos vamos pintando a nosotros mismos de acuerdo a la circunstancia. Pero sí nos cuesta subir al escenario siendo Sig Ragga sin estar intervenidos. 

“Diego Blanco de Los Pericos fue el que nos dio el gran empujón, nos hizo el primer disco de onda. Ahí aprendimos cómo usar las herramientas digitales”

SPE: En sus anteriores videos la búsqueda visual partía de mundos influenciados por el surrealismo y el cine de Andréi Tarkovsky. ¿De dónde nace la ruptura estética que vemos a partir de ‘Esperando la Magia’? 

RC: Yo me encargo de dirigir los videos y, a diferencia de cómo venía trabajando antes, para ‘Esperando la Magia’ no tuve una búsqueda directa hacia un movimiento de cine. Me gustaba la idea del blanco y negro como potencia en fotografía, me parecía interesante para unir todos los escenarios, los objetos. Me llevaba a poder manipular la luz de forma más precisa, en el sentido de los claroscuros. Sintetizó mucho lo que era el manejo de la iluminación, acrecentándolo o haciéndolo más natural. Tampoco está pensado en un tiempo preciso, es anacrónico. Hay elementos que podrían ser de cualquier momento histórico. Jugamos con todo eso, buscamos la incoherencia. Es como un sueño dentro de otro sueño.

SPE: ¿Influyeron el uso de nuevas herramientas respecto a los videos anteriores?

RC: Sí, el uso de drones, la estabilización de la cámara... Cada vez viene todo mucho más amigable al proceso de post producción. Me acuerdo cuando filmamos el video de ‘Pensando’: para la realización necesitábamos un steadycam de cine, y ahora con cámaras más chicas, que ni siquiera son reflex, podés hacerlo. 

SPE: Mencionaste a ‘Pensando’, canción que pertenece a Aquelarre (2013). ¿Cómo fueron estos tres años de trabajo respecto a la grabación de discos anteriores?

RC: Fue parecido a La Promesa, pero se tomaron experiencias de todos los discos. El primero, que grabamos con Diego Blanco, lo hicimos con los instrumentos de Los Pericos. Diego fue quien nos dio el gran empujón. Nos hizo el álbum de onda y enseñó cómo usar las herramientas digitales. Después nos armó una compu, que es la que uso ahora para trabajar en casa. Luego vino Aquelarre (2013), que fue un cimbronazo. Y La Promesa llegó con la posibilidad de armar nuestro propio estudio. Ahora hicimos algo parecido a eso, la mayoría de las cosas las grabó Tavo en su home studio, las guitarras se grabaron con un equipo virtual y los bajos los grabó Juan en su casa. El problema fue la batería, ahí sí tuvimos que ir a un estudio a grabarlas porque nos lo exigía el material. Necesitábamos un room más de los noventa y fuimos a Estudio El Pie, que es el estudio de Alejandro Lerner, porque buscábamos ese sonido más explosivo y brilloso, propio de las baterías de él.

SPE: ¿Te da más posibilidad a jugar hacerlo así, de manera «casera»?

RC: Sí, y de tener más control de los sonidos: decidir realmente las sutilezas de las texturas, analizar la espacialidad rítmica (si la querés más seca o no), los efectos sonoros, las ubicaciones en los espacios, el poder ir componiendo a medida que vas escuchando... Creo que también tiene que ver con nuestra manera de componer, que siempre estuvo marcada por lo lúdico. Para nosotros, el proceso de composición es como un juego donde todos van poniendo lo suyo.

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Sig Ragga se presentará el sábado 15 de septiembre en la CC Konex. Las entradas pueden adquirirse acá.