MI AMIGO INVENCIBLE PRESENTÓ SU MUNDO DE FANTASÍA: DUTSILAND

La banda mendocina presentó su nuevo disco en el JJ Circuito Cultural y, entre canciones y preguntas, reafirmaron su continuidad. 

Foto por Lucía de la Torre

Foto por Lucía de la Torre

Las bajas temperaturas no pudieron impedir que Mi Amigo Invencible, en una nueva edición de Miernes, reúna a un centenar de sus seguidores más fieles para introducirlos en Dutsiland, su álbum estrenado el pasado 5 de julio, el cual los salvó de una separación anunciada.   

Ya desde temprano, las multitudes inquietas se agolpaban en las puertas del JJ Circuito Cultural para escuchar por primera vez las nuevas canciones de los mendocinos. La cita incluía show en vivo pero, también, anticipaba un formato de entrevista en vivo a cargo de Oscar Jalil y la presentación de Mugre como banda soporte. Este es el espíritu de Miernes: proponer una jam cultural de diferentes artes sobre un mismo escenario.

El trío femenino liderado por Jazmín Esquivel brindó un escueto recital que tuvo gusto a poco, el cual estuvo conformado por un puñado de temas de su próximo disco Gracias Por Cuidar El Equipo. Su impronta post punk fue bien recibida por el público, y es posible que hayan quedado con ganas de más. Aunque el plato principal, se sabía, era lo que estaba por venir. 

Una vez que los mendocinos tomaron control del escenario, comenzaron a sonar los acordes de una nebulosa introducción que le agregaron a ‘Dutsiland’, el tema que da nombre al disco. El clima lánguido que se generó a partir de allí reinaría a lo largo de toda la velada.  

Casi sin mediar palabras, continuaron con el opener de la placa, ‘Desayuno Continental’, que, a fuerza de sintetizadores fantasmales y unas violas arpegiadas, empezaba a sacudir el frío de los espectadores. Pero cuando las guitarras comenzaban a mutar hacia un ritmo funk, la canción terminó de forma abrupta y todo volvió a su quietud inicial. 

Sin previo aviso, todos los integrantes de la banda —a excepción de los cantantes Mariano di Cesare y Mariano Castro— bajaron del escenario para que suba el periodista Oscar Jalil, quien abrió fuego con la pregunta más picante de todas: “¿Es verdad que estuvieron por separarse?”. La incomodidad se notó en las caras de los vocalistas, pero di Cesare aclaró que se trató más de un impasse que de una ruptura. “Somos como familia, así que separarnos era imposible, fue más bien parar con una rutina que nos había agotado”, explicó.

Durante la primera parte de la entrevista, ambos músicos resaltaron el difícil momento que estaban atravesando como grupo (agudizado por el ritmo de vida porteño) y de cómo surgió el proceso de grabación de su más reciente trabajo. “No estábamos buscando otra cosa más que amor”, definió di Cesare, y confesó cómo en una noche de borrachera le envió un mensaje a Luke Temple, cantante de Here We Go Magic, para ofrecerle ser el productor del álbum. 

Luego de diez minutos de charla, volvieron los demás integrantes y la agrupación encaró el segundo tramo del show con ‘(bip-bip) No me hables’, en el que Castro pasó al frente de la banda y di Cesare se relegó a tocar el bongó y su Fender Jaguar. La suavidad del track, mezclada con la distorsión contenida de las guitarras, guardaba una similitud amigable con el sonido de Yo La Tengo. Luego siguieron con la krautrockera ‘Fósil’, que nuevamente amenazó con levantar vuelo. Pero alguna falla técnica con la pedalera de Di Cesare, sobre el final del tema, dio lugar a que Jalil retomara su lugar como entrevistador.  

La segunda parte de la charla exploró tópicos como el nombre del disco, el paraíso ficticio en el que se refugiaron y cómo los afectó la explosión del «manso indie». “Sentíamos la necesidad de estar a la altura de toda esa historia, hasta que nos dimos cuenta que era imposible tratar de ser complacientes a la expectativas”, se sinceró Mariano Castro. 

Finalmente, quedaba tiempo para la tenue ‘Todo Pasará’, donde una vez más los sintetizadores le robaron el protagonismo a las guitarras. La sucedió ‘Berverly G’, donde la voz de Nicolás Voloschín mutó en una especie de robot gracias a un vocoder extraterrestre. 

Por último, reservaron tiempo para tocar algunos de los clásicos de su repertorio como ‘Hacernos Extraños’, en la que por primera vez el público se sabía la letra y se sumó en un coro multitudinario. El mismo se iba a agigantar con la siguiente canción, quizás ya un himno para los fans de MAI: ‘Máquina del Tiempo’. 

Daba para seguir, inclusive Mariano di Cesare amagó a continuar justificando que “mañana es feriado”, pero la tiranía del tiempo marcaba que ya era hora de despedirse. El próximo encuentro ya tiene fecha pautada: el 3 de agosto el septeto mendocino desembarcará en el escenario de Niceto Club

Al salir, afuera todavía reinaba el frío y quienes abandonaban Dutsiland comprendían que aquello había sido solamente un mundo de fantasía. 

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Fotos por Lucía de la Torre / Crónica por Nico Bonzo