PERRAS EN VORTERIX: MÁS FRESCOS QUE NUNCA

Los últimos 12 meses han sido muy buenos para Perras On The Beach. Después de la salida de su segundo disco, Flow de Cuyo (2018), en mayo del año pasado, los mendocinos han llenado salas en todo el país y su música empieza a expandirse por el continente. Este año lanzaron un EP, tocaron por primera vez en Ecuador y Perú, y ahora regresaron a Buenos Aires para su primer Teatro Vorterix, una conquista simbólica más. Es curioso pensar en todo lo que ha recorrido Perras, considerando la corta edad de sus integrantes. La transición de sus miembros, las giras agotadas, la renovación constante de su show y la devoción del público hacia ellos hace que sea fácil olvidar que, cómo me recordaba Bruno Beguerie unos días antes del show, “solo tienen tres años tocando”. Hoy en día son una agrupación que pasó de ser una promesa a una realidad, pero que también está en pleno proceso de maduración, de conocimiento y afianzamiento colectivo y personal. 

La sala que llenaron esta vez fue el recinto en Colegiales, en una fecha notoriamente apta para todo público. Los jóvenes adolescentes son quienes más le brindan esa idolatría a sus miembros, que quizás otros músicos de la misma magnitud no tienen. 

Caju con su banda y liderando desde la batería, y La Piba Berreta, sola con su guitarra pero con algunos invitados en momentos clave, se encargaron de calentar al público que llenó el lugar desde temprano. Otro indicador del fervor que genera Perras es el hecho de que, a diferencia de otros grupos, los venues donde tocan siempre están casi llenos para cuando tocan los artistas soporte. 

Un concierto de Perras tiene varios matices contrastados que funcionan entre sí. Un ejemplo de ello fue la explosiva versión de ‘Tuca’ con la que abrieron acompañados por Machingo, ex Morbo y Mambo y actual Usted Señalemelo. La psicodélica y extendida versión del tema no pidió permisos, y desde el minuto uno dejó boquiabierto al público, que empezaba a pelearse por conseguir un lugar lo más adelante posible. A continuación, llegó el primer invitado de la noche, Paul Higgs de Algodón, quien se sumó para interpretar ‘Fantasmas’ y realzar el ya mencionado contraste en la presentación. Los fans cantaban de memoria y con euforia cada canción como si fuese la primera (¿o la última?) del show, sin dejar de impresionarse por todo lo nuevo que mostraba el conjunto. La evolución de la banda también se ve en sus visuales, las cuales sirvieron para complementar varios temas, mientras que otras veces, unas tomas pasadas por coloridos filtros de los músicos tocando creaban el ambiente de un recital más tribunero. 

Más adelante, hablando de gente idolatrada por su generación, subió Wos, el actual campeón de freestyle del mundo, quien intervino en ‘Municipalida (canción que realiza junto al grupo en su último álbum)’, una suerte de trap indie con tintes psicodélicos, experimento en el que los mendocinos son pioneros. El contenido político y de denuncia del tema no pasó desapercibido: “Hay mucha gente que tiene poder y lo usa como el orto”, dijo Simón al terminarlo, y recibió el rugir de la sala como respuesta. Antes de que se roten los instrumentos, subió Zoé Gotusso para ‘Las Ideas’, una hermosa balada sobre el amor que le dio el primer toque de intimidad a la noche. 

A continuación, Simón tomó  la batería, Fabri  la guitarra, Nacho el bajo y Bruno el micrófono, mientras Rodri mantuvo sus teclados para hacer ‘Sangucci’, otra canción que tiene la marca de originalidad cuyana de Perras. Un encendido Bruno gritaba y rimaba sobre el micrófono mientras todo el Vorterix lo seguía palabra a palabra y celebraba la letra confrontacional del tema. Más invitados: Dinastía para seguir con el rap en ‘Turco X’ y La Piba Berreta para tomar el liderazgo en ‘Mis amigos’, que terminó con Poxy y su novia Cami Rodriguez en el público. “Ya fue, ¿quieren que toquemos Australia verdad?”, preguntó Simón antes de complacer por última vez a sus fans, a quienes hizo sentir más como sus amigos durante toda la noche. Terminado el show, anunciaron que los volveríamos a ver por Buenos Aires en septiembre, recibiendo el último aplauso del público. 

El show que trajeron al Vorterix distaba mucho de su última fecha en la ciudad, un íntimo e inesperado show hace unos meses en la Sala Humboldt. Hace unos días, en una entrevista con la banda, les pregunté si se veían haciendo esto por el resto de su vida. En unísono, contestaron que sí, sonriendo. La pregunta verdadera es ¿hasta dónde piensan llegar?