EL FANTÁSTICO Y MARAVILLOSO SHOW DE GATIVIDEO

La fecha de este jueves en Niceto, anunciada como se lee en el título de este texto, aparentó por un segundo no estar destinado al éxito. Quizás fuimos rápidos en juzgar, pero lo cierto es que antes de las 21 a las afueras de Niceto no parecía que pasara mucho. Adentro, sin embargo, los rosarinos Cortito y Funky ya calentaban los motores de quienes acertaron en llegar temprano. Los diez músicos que conforman esta banda hicieron una introducción a la jornada a tono con lo que se venía. La palabra fiesta es un lugar común que se usa mucho, pero buscar epítetos sería no hacerle justicia a lo que fue el set de Cortito: las percusiones conseguían el movimiento casi involuntario de los presentes, mientras que los vientos eran celebrados entre silbidos y vitoreos. El micrófono al frente del escenario fue ocupado por distintos miembros de la banda, quienes se turnaban para cantar, presentarse o romper el hielo con el público. Sin dudas fue una de las bandas soporte mejor elegida, tanto por idea como por ejecución. La sala, visiblemente llena pero sin estar desbordada todavía, los despidió con un cálido aplauso de aprobación, tan anhelado por quienes tienen la noble tarea de abrir un recital. 

Tras no más que unos cortos veinte minutos, en los que iba creciendo tanto la expectativa como la cantidad de gente presente, las luces se bajaron y salió Gativideo, con unas chaquetas combinadas entre ellos que hacían juego con las visuales que los acompañaban en la pantalla detrás. Muchos elementos llaman la atención del conjunto en el escenario: desde su impronta, el look de cada uno cuidado al detalle, las luces y la sonrisa imborrable de Renzo Montalbano, todo nos cuenta algo de ellos, todo está conectado. ‘Disco Majul’ fue el primer tema en sonar, y el primer momento que daba cuentas de ese show fantástico fue el cover de ‘La Isla del Sol’. 

A continuación, pasaron un video casero (mientras la banda abandonaba el escenario) con un guiño a la fecha, 20 de julio (día de la bandera). Al final, Renzo dice, totalmente sumergido en su personaje: “Mi sueño lo cumplí hace mucho, tuve la suerte de nacer argentino”, antes de tomar de un mate como si fuera un vaso. La gente estalló de la risa y recibió a la banda de vuelta al escenario, aunque con ropa cambiada. Este no sería el único interludio audiovisual: más adelante hicieron lo mismo con videos del mismísimo Peter Capusotto hablando sobre la banda con sus características formas y desopilante interpretación. 

La lista de once temas se ponía mejor conforme avanzaba la noche: más de la mitad estuvo compuesta por temas de Colorama (2018), el disco más reciente de la banda. También sonaron temas como ‘Pasarela’ y ‘Nostalgia del mar’, para los fans más adeptos. Su más reciente single, ‘Flota flota’, tuvo un notorio efecto de emoción en el público, que agitaba cada vez más conforme se acercaba el final. 

La combinación de ‘Vicios de medianoche’ y ‘Bruce Willis’ (a quien ya le enseñaron el tema en su honor) sobre el final fue el broche de oro de una gloriosa celebración que tuvo de todo. Cómo debía ser, amagaron a terminar y volvieron a salir para hacer el último de la noche, más que pedido por el público: ‘Flash’ le dio a los presentes ese extra que necesitaban para irse contentos, aunque cebados en extremo y con la certeza de que podrían haber seguido por horas. 

El show de Gativideo está pensado para darle un marco a sus temas y crear significado, siempre desde el humor y el sarcasmo. Los synthes, la potente voz y personificación de Renzo, las luces y los colores parten de una idea y un sonido, una estética que, por lo menos musicalmente hablando, hoy ya no está tan presente entre las bandas emergentes. La originalidad de la música de la banda es aplaudible, y la ejecución, traer al año 2019 esos sonidos y formas, es admirable. Lo que queda esperar es un espacio y un aumento en la discografía del grupo para una experiencia más larga, porque definitivamente once temas terminan sabiendo a poco, pero esto excede a la banda en este momento. Sin embargo la premisa de la noche no fue en vano: fue fantástico, fue maravilloso y definitivamente fue un show con todas las letras.