BIGOTT EN EL XIRGU: SABORES Y SINSABORES

La mesa fue dispuesta en el mítico Teatro Margarita Xirgu de San Telmo. Una a una, las bandas sirvieron su música para alimentar a comensales hambrientos de paladar amplio, en una noche de post punk y verborragia que lo tuvo todo.

Ágape: Apropiado

Un cartel de neón rojo anunció el inicio del show de Hiroshima Dandy’s. Una estética ochentosa, impregnada en sus texturas y matices tanto sonoros como visuales, rebalsó a la banda. Un show prolijo, pasos de baile frenéticos y lúdicos, y la habilidad de cada miembro por disputarse el micrófono a lo largo del set es lo que dejó el conjunto en su paso por el escenario del Xirgu.

Plato principal: Suculento

A pesar de estar convocados bajo el nombre de Bigott, sin duda el plato fuerte de la noche llegó con la presentación de Gente Conversando. El conjunto de Almagro impactó con su histrionismo e irreverente política kitsch desde el minuto cero. Luego de concluir su primer tema, Guillermo Masse (vocalista) lanzó por el micrófono: “Buenas noches, somos 107 fainas”. El público estalló en carcajadas anticipando lo que sería una presentación plagada de humor y sorpresas. Tanto dramaturgia de dudosa calidad como letras hilarantes, e incluso a veces incorrectas, se mezclaron con visuales de juegos de video japoneses vintage, películas de terror en blanco y negro, y publicidades retro de ropa interior masculina.

Masse cantó los delirios paranoicos y cínicos de la última resistencia guerrillera por la militancia cultural ¿Fundamentalistas de la locura o conspiradores de la Matrix? El líder soltó por los altoparlantes: “¿Por qué no hacemos una anarquía?”.

En la mitad de su set llegó una especie de interludio confesional: un reflector se encendió desde el escenario lanzando un haz de luz que iluminó el rincón opuesto de la sala. Un chico corpulento travestido con un tutú comenzó a recitar un monólogo. A la mitad de su speech, la gente advierte que se trata ni más ni menos que de la encarnación de la mismísima Margarita Xirgu (quien da nombre al teatro). “Yace aquí, en mi teatro, las huestes del muerto rock & roll” sentenció el actor Martín Diese antes de que el escenario vuelva a iluminarse, retomando la música y desatando un frenesí de empujes y coros entre las personas.  

Otro tema estaba por la mitad cuando Guille se bajó de los tablones y caminó entre el público repartiendo sobres y preguntando a sus espectadores, entre abrazos, si lo perdonaban. Dentro de los envoltorios se podían encontrar fotos familiares, probablemente recogidas de la calle, con una leyenda escrita en papel: “Fuerza Armada Argentina”.

A su vez, aprovecharon la oportunidad para presentar ‘Ritmo!’, su más reciente single, el cual dedicaron a Sergio Denis (pidiendo por su pronta recuperación). Una especie de twist con sonido carnavalesco, fresco y tropical que invita a mover las caderas el cual pueden escuchar haciendo click aquí.

El show llegaba a su fin y Masse insistía en hablar como si un reality show clase Z estuviera concluyendo su transmisión: “Bueno, permítanme ponerme despótico. Quiero agradecer a la producción, a les muchaches de Fuego Amigo, solo le pido a Dior” dijo entre otras cosas hasta que el telón cayó.

Postre: “No debería...”

El festival se negaba a morir ante la voz de una multitud golosa que clamaba por canciones del zaragozano Laudo Borja. El cocktail de imágenes psicodélicas, mezcladas con dream pop de alto vuelo, quizá llegó demasiado tarde para agasajar a una audiencia rellena de emociones.

Con un sonido garage-surfer-new wave (al mejor estilo Beach Fossils), la banda española Bigott supo dejar más que satisfechos al gran número de fieles congregados que aguantaron hasta últimas horas de la noche.

Ritmos bailables y una presencia escénica destacable fueron los ingredientes que trajeron en su desembarco por las tierras porteñas para presentar Friendly Monsters (2019), su último trabajo.

Poco más de 40 minutos de música brindó el conjunto de Bilbao antes de agradecer y ser despedido entre aplausos de empacho.