THE HEAD & THE HEART: EL POP SIN ÉPICA

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Signs Of Light (2016) había sido el último trabajo discográfico que The Head and The Heart había dejado libre para el mundo, sin contar su breve Stinson Beach Sessions (2017) que incluyó varias de sus canciones reversionadas y algunos demos originales. El tiempo pasó, y finalmente el 2019 marcaba un paso hacia el horizonte: con ‘Missed Connection’ se anunciaba Living Mirage (2019), su nuevo trabajo de once canciones hechas para disfrutar como sus viejos lanzamientos.

La banda de indie-folk creada por Josiah Johnson y Jonathan Russell, que incluye otros cuatro músicos en su formación, volvió a la vida con un álbum que despliega un pop-folk esperanzador. El fuerte de la agrupación siempre ha sido un beat más bien alegre, sin embargo, en su última entrega se alejan de la fuerza del folk que caracterizó Let’s Be Still (2013) para adentrarse un poco más en el sonido pop, un cambio que le ocurre a muchos artistas del folk y el country —Kacey Musgraves o, en su más masivo ejemplo, Taylor Swift—.

El apronte más «popero» no deja de lado la emoción y el trabajo que siempre han tenido las canciones del conjunto, encontrando ecos de temas anteriores como ‘All We Ever Knew’ que antecedió el cambio de perfil sonoro de la banda. Canciones como ‘People Need A Melody’ (que parece ser la hermana melliza de ‘Take A Walk’) o ‘See You Through My Eyes’ intentan poner en melodías lo que significan el amor y las emociones, siguiendo una estela más cercana a su pasado estilístico. ‘Honeybee’ corresponde al sonido más moderno que persiguen, dejando de lado las guitarras acústicas, y dándole la bienvenida junto a ‘Brenda’ a una jovialidad y sonidos sintéticos más propios del pop. Charity Thielen, violinista y vocalista, se acerca mucho más al sabor de estar al frente, dando su voz en numerosas canciones ya no como corista, sino como voz principal.

Posiblemente, el hecho de que este álbum encuentre a Russell como un hombre casado sea un factor crucial para que sus letras exploren más el amor, y tengan un tratamiento más cercano al que una relación consolidada permite disfrutar. Las canciones mejores trabajadas y «recordables» son aquellas que evocan la antigua estética del grupo, con tintes del countryside y con algunos toques folk que en otras tantas se pierde.

Sin duda, Living Mirage es un disco que sabe representar el espíritu de una banda que quiere mantenerse al corriente de la evolución musical contemporánea. Representa una maduración lírica pulida y una vuelta de tuerca en el perfil sonoro. Sin embargo, su acercamiento al pop quizá sea lo que lo hace, también, algo falto de espíritu y personalidad propia, abriendo la incógnita de si será un álbum que pase el año generando buenos momentos, pero sin épica propia.