OTRA PARADA EN ESTE LARGO VIAJE

Agosto nos recibió con el lanzamiento del último trabajo de estudio de Bandalos Chinos, Bach (2018). Esta aventura pop podría ser clasificada como una suerte de epopeya musical, una hazaña sonora donde las expectativas se subvierten en pos de una estética que logra ser fresca, sin ser vanguardista.

Si bien la lírica de ‘Vámonos De Viaje’ pareciera evocar la idea de un amor fallido, como la gran parte de los temas en este disco, el título del opening track también puede ser comprendido como una suerte de invitación a la exploración y al descubrimiento. Este «desafío» es contemplado tanto desde lo sentimental como desde lo musical.

¿Qué sabemos de Bandalos Chinos? Cuando uno escucha nombrar a esta banda de Beccar, es casi inmediato relacionarlos con el sonido synth pop que supieron tener en sus anteriores trabajos como En El Aire (2017) o Nunca Estuve Acá (2014). Pero su más reciente entrega se decide a explorar otras aristas del pop sin perder esa nostalgia ochentosa que define a esta época en cuanto a lo artístico. No es necesario caer en la ridícula tarea de categorizar este nuevo sonido con un título que sirviera como una suerte de «subgénero», pero está claro que estamos frente a una evolución que navega por una estética más glam, donde los sintetizadores pasan a ocupar un lugar más atmosférico que en sus anteriores lanzamientos. La reminiscencia a grupos como Wham! es clara y la comparación con estos resulta ineludible.

La economía melódica de este disco favorece en mayor medida al dúo de batería y bajo, sobre los cuales la voz dulce de Goyo Degano genera un contrapunto perfecto. Es imposible negar esta tonalidad melancólica en temas donde se encuentra tan explícitamente marcada, como en ‘Demasiado’ y ‘Hermanos’, siendo el primero de estos el punto más alto del disco.

Los Bandalos saben variar el sonido alrededor del disco para que cada canción tenga su propia impronta, sin dejar de lado un estilo que recubre a toda la obra

Claro que esto no significa que sentarse a escuchar Bach (2018) sea un viaje doloroso que desemboca ineludiblemente en un mar de lágrimas. Los Bandalos saben variar el sonido alrededor del disco para que cada canción tenga su propia impronta, sin dejar de lado un estilo que recubre a toda la obra. Entonces es interesante ver el contraste que generan los temas más «tristes» con canciones como ‘Super V’ o ‘Ácido’, donde si bien esa atmósfera melancólica no desaparece por completo, sabe esconderse bajo los arreglos de guitarra y sintetizadores para plantear matices interesantes.

La temática lírica de las canciones también aborda una idea superadora, una presencia del aprendizaje romántico a través de los errores y amores fallidos. La idea del crecer y madurar emocionalmente se encuentra sutilmente plasmada bajo las letras que, a simple vista, parecieran presentar situaciones más tristes que optimistas. El explorar la sensación del amor fallido para recibir algo a cambio de esa exploración: la sensación del aprendizaje y el porvenir.

¿Qué queda ahora para Bandalos Chinos? Primeramente, disfrutar del logro obtenido, regodearse en el haber hecho un disco que reinventa su sonido pero mantiene su estilo, el haberse adentrado en la incertidumbre de la evolución y salir victoriosos de ella. En segundo lugar prepararse, pues el viaje no terminó, solo los deja en un alegre intermedio, con un gran disco y unas expectativas altas para el futuro.