EL CLIENTE FAVORITO DE DIOS. FATHER JOHN MISTY

La melancolía de cielo encapotado de Seattle se deja entrever en las canciones. La tapa del disco, un retrato casi primer plano de paleta reducida y contraluz. El primer tema ‘Hangout at the Gallows’ remite a baladas de Black Rebel Motorcycle Club, un beat lento de solo guitarra acústica y batería, para después armarse con un piano y violines. La voz como protagonista, unifica y juega con una huella melancólica. 

Si hay algo que no puede dejar de decirse al escuchar el disco: es una obra vulnerable, sincera. Es un disco que conmueve más por lo emocional que por una experimentación sonora o de género. Se escuchan pianos arpegiados en un rol protagónico, panderetas y, por sobre todas las cosas, mucha guitarra acústica rasgueada. El segundo tema, ‘Mr Tillman’, juguetea con nuevos elementos como un xilofón y un silbido a modo de solo para cerrar. El tercer tema, ’Just Dumb Enough to Try’, perfecto soundtrack para una escena de despedida o arrepentimiento, es una balada descorazonada que combina momentos de piano y voz, guitarras, también luego cuerdas y solos. No es la única del disco.

'Date Night' y 'Dissapointing Diamonds Are The Rarest of Them All' son la propuesta más arriba del disco. Dejan entrever algunos ecos de los Stone Roses, hasta podría decirse de Los Beatles. La canción que da nombre al disco es un clásico lento para sacar a alguien a bailar, para prender un encendedor en el aire en el show en vivo, claro ejemplo de la melancolía que atraviesa todo el disco y lo caracteriza por sobre todas las cosas. 

En la vorágine de información a la que nos acostumbramos, toparnos con algo que conmueva es digno de alegrarse. La propuesta de Father John Misty es desnuda, frágil, sutil. Y es ahí donde radica su mayor valor.