HOLMS AL CUBO

Un poco antes de que comenzara el show, el teatro El Cubo se encontraba ambientado por una serena música que cada tanto era interrumpida por publicidades de Spotify. Mientras la gente se acomodaba en su lugar, casi sin previo aviso, un grupo que resaltaba por su juventud se presentó como York, y luego de agradecer a Holms por la invitación, comenzó con su parte del espectáculo. Si bien su música era muy diferente a la del grupo que vendría después, con tintes de rock y llena de coros, supieron acoplarse  al clima de la presentación y jugar con las emociones de cada una de sus canciones, siendo algunas poderosas y otras un poco más relajadas, pero siempre continuando con el mismo estilo.

Después de un no tan breve intervalo, apareció entre juegos de luces y humo Holms, cuyo sonido en vivo se acercó muchísimo a lo escuchado en el disco homónimo que presentaron este año (un poco de lo que nos prometió el dueño de los sintetizadores Patricio Keogan anteriormente). Abriendo el espectáculo con ‘Nullius in Verba’, la misma canción con la que comienza el álbum, lograron un clima de misterio similar al conseguido en la grabación, lo que sumado a las luces generó un ambiente excelente, a pesar de que en algunos temas los reflectores daban directamente  en la cara de muchos de los espectadores, un impedimento para el disfrute del show.

Cerca de la mitad del show, la cantante y bajista Camila Sánchez agradeció a Luciano Farelli, quien fue productor del disco y acompañó a la banda durante las primeras canciones. Cada vez que la música paraba, el público gritaba con ánimo por los miembros de la banda, inclusive cuando se presentaron problemas de sonido con el bajo y algún que otro desperfecto con el micrófono y la pandereta, demostrando constantemente amor y aguante por ellos y por su música.

Después de la presentación de un tema inédito y un cover de ‘Ultraviolence’, de Lana del Rey, además de repasar su disco completo, Camila agradeció a todos (especialmente a sus padres,que se encontraban en el público luego de un viaje de más de 1000 kilómetros) y cerró con un mensaje que, al igual que Holms, va más allá de la música: “Hay que agradecer que estamos vivos, eso es lo más importante”.