LA NOCHE DE LAS DISQUERÍAS DESDE ADENTRO

En su novena edición, con un prolijo recorrido armado con más de cuarenta y cinco locales abiertos al público con descuentos, ediciones especiales y shows en vivo, La Noche De Las Disquerías se celebró en Buenos Aires con el objetivo de fortalecer la industria discográfica, apoyar la industria musical nacional y, por qué no, incitar a que haya más melómanos en el mundo.

Organizada por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), la noche de las disquerías se presentó como un evento que permite no sólo facilitar la compra de discos, vinilos y demás tanto para quienes coleccionan como para quienes no, sino también como forma de difusión para nuevos artistas. Alejandro Ioras, melómano, coleccionista de vinilos y conductor del programa de radio online Miércoles de Película, ganador del Premio Trend Topic 2017, recorrió junto a #SPE una noche donde el Centro, Recoleta, Palermo y otras zonas populosas se vistieron de clásicos.

Todos saben que la industria discográfica argentina tuvo un quiebre. Hoy tenés Spotify —servicio de música en streaming— y está todo ahí. Este tipo de eventos está bueno para que la gente vea, conozca, se embeba en el tema” explica Alejandro, mientras revisa una pila de clásicos en oferta. Elige Celebration Day de Led Zeppelin, mientras continúa con su charla. “¿Vos viste la cantidad de artistas emergentes que están editando vinilos? Eso es bueno. Es muy bueno. Más allá de que la calidad sonora del vinilo es cien veces mejor que escuchar un tema de Spotify, habla de algo más”.

Es cierto. Basta una visita por disquerías como Mercurio para descubrir una lista sin fin de vinilos, casetes y discos de artistas independientes, de nombres recurrentes en la escena musical actual, como lo son El Mató Un Policía Motorizado, Ciruelo, entre otros. Gonzalo Martinez, joven coleccionista de vinilos y fiel visitante de la noche, asegura que “está buenísimo que artistas locales editen vinilos. El vinilo es una masa, pero además tener un vinilo es otra cosa”. A la pregunta sobre si él consume vinilos de artistas independientes nacionales, es claro en contestar que sí. Aunque por una cuestión de presupuesto no puede tener el número que querría, intentan apoyar a los artistas con, aunque sea, un disco.

La cuestión presupuestaria es otro elemento que le da a la noche de las disquerías una cuota de interés: las ediciones especiales se pueden encontrar más baratas, las ofertas son tentadoras como lo indican los carteles en las vidrieras, que anuncian dos discos al precio de uno. Es cierto que, el vinilo sobre todo, es un formato de alto presupuesto al que no todos acceden, pero eventos así los hacen mucho más accesibles.

Alejandro continúa el recorrido, y se detienen de vez en cuando a mirar, quizá por la vidriera, algún artista que está tocando. “Las disquerías normalmente sobreviven por los melómanos, como yo, o como muchos acá. Tener una noche así es un sacudón para la cultura, porque muchos vienen y no tienen idea, y acá descubren. Para eso, es muy importante el eslabón show en vivo, descuento, evento”.

Artistas consagrados como Richard Coleman fueron parte del evento, pero sonaron también un sinfín de artistas independientes. “Me encanta que esté la movida de los shows en vivo. Yo no colecciono vinilos, ni discos ni nada, pero ponele, ahora que llegué temprano, me doy una vuelta y uno me compré. Está bueno” opina Juliana Ailín a la salida de Disquería Mercurio.

Gonzalo retoma el tema y opina, “el otro día, un compañero se quejaba de que Lali había sacado un vinilo. Sí, que se yo, no me copa, pero por otro lado ayuda a que se popularice más. Qué sabes si el que miró el vinilo de Lali hoy, no compra un vino de sello independiente nacional maña. Si difunde, es bueno. Lo demás se aprende”.

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Pero la noche no es solamente un gran evento para las disquerías y los consumidores, también lo es para los artistas independientes. Un gran número de ellos se pasean por las disquerías ofreciendo sus discos para venta, ofrecimiento que, muchas veces, llegaba a buen puerto. “La música independiente es así, a pulmón”, explica el cantante Ema Mena. “Venís y dejás el disco, si gusta, se queda”. Si bien hay un gran número de disquerías que trabajan, sobre todo, con clásicos de la música, hay tantas otras destinadas a lo independiente.

Hay mucho joven dando vuelta” indica Alejandro, y es cierto. Quizá sean los shows en vivo, o simplemente la curiosidad, lo que hace que un gran público juvenil se acerque a buscar lo que, uno pensaría, es un formato para adultos. “Que las bandas independientes que suenan ahora editen vinilos, en ese sentido, es muy bueno. Le da conocimiento, es un ‘che, mira esto’. Ahora también está volviendo el formato castte, otra joya. Fijate que ya hay muchos”.

La noche de las disquerías es una unión entre un sentimiento melómano, la curiosidad de ir a visitar algo tan clásico como una disquería, presentaciones en vivo y ofertas imperdibles. Pero, por sobre todo, es una noche que mantiene el espíritu cultural vivo y no le cierra las puertas a nadie. Porque mantener la música viva es, y siempre será, tarea de todos.